Nov 23, 2015
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Los Soviet y la Revolución

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En octubre de 1917 se gestaba en Rusia una de las más grandes victorias del proletariado de todo el mundo, el 25 de octubre se producía la insurrección y el gobierno provisional y una burguesía políticamente incompetente eran derribados por los obreros en armas. Muchos años han pasado de las gloriosas jornadas de octubre, pero la necesidad de rescatar de la historia y del olvido los aprendizajes que llevaron a los proletarios y campesinos de Rusia a su liberación hoy nacen como una necesidad de poner en perspectiva estas lecciones en función de la transformación radical de nuestra sociedad, derribar el capitalismo e instaurar en conjunto con todos los oprimidos y con los trabajadores/as a la cabeza el socialismo.

El proceso revolucionario llevado a cabo en 1917, fue un largo proceso de acumulamiento de fuerza por parte de los oprimidos con derrotas y victorias parciales. Parte integrante de este proceso de acumular fuerza estaba en la fuente fundamental, el movimiento de masas, la auto organización de estas en el proceso de lucha. Un hecho imprescindible para a revolución victoriosa y en palabras Lenin “un ensayo general” de la revolución de 1917 fue 1905, año en el cual, al calor de la lucha de clase nacían los Soviets de Obreros y Campesinos. Auto organización que en ultimo termino fue totalmente necesaria en función de acumular fuerzas y revertir  la correlación de está a favor de los obreros y los oprimidos.

Los Soviets fueron organismos que nacieron de iniciativa directa de las masas, en un inicio su disposición no eras más que dirigir el movimiento huelguístico, así los “Consejos” o Soviets sufrieron distintas transformaciones orgánicas, en algunos lugares tomaron la forma de comités de fábricas y/o comités de huelga. Pero al calor del proceso de lucha dichos organismo iban adquiriendo paulatinamente representación de toda la clase obrera y su disposición para el combate. Estos órganos de combate nacían en contraposición a toda premisa de la legalidad vigente se alzaban como organismos propios de la clase obrera, lo cual permitió desarrollar la dualidad de poderes, único camino posible para generar un poder real y alternativo, y así contrarrestar el poder del Estado.

En los albores de la revolución de 1905, la crisis de gobernabilidad estaba desatada. Las huelgas y los mítines callejeros se daban en todos los rincones del territorio y dio paso a la creación y florecimiento de los Soviets en toda Rusia. En mayo de ese año en la localidad de Ivánovo estallo la huelga de los obreros textiles y en ese contexto se gestaba la creación del primer soviet o consejo. La nueva organización que si bien nació a partir de una huelga, desde un primer momento se planteó tareas transversales a la sociedad, mucho más allá de la huelga en sí. El soviets controlaba la imprenta y las publicaciones de las clases enemigas, disponía libremente de los edificios públicos de la ciudad, era el organismo que dirigía la huelga pero a su vez dirigía las riendas de toda la ciudad, momentos en los cuales el Soviets fue capaz de lograr la dualidad de poderes donde los trabajadores ejercían efectivamente el poder en este pueblo textil. Por otro lado también se desarrollaron los soviets de Petersburgo, la capital de esa época, donde en ese lugar tomo forma el Soviets de diputados Obreros, en el cual convergieron los diputados electos por los más diversos espacios, talleres y fábricas. Esta organización fue el epicentro del movimiento revolucionario no solo de la capital sino de todo el país en palabras del que fue su presidente, León Trotsky,  “porque esta organización proletaria, puramente de clase era una organización de la revolución como tal. El Soviet de diputados obreros surgió como una respuesta a la necesidad objetiva, engendrada por el curso de los acontecimientos, de una organización que fuera una autoridad, sin tradiciones, agrupaba a todas las masa dispersas de la capital, uniera a las tendencias revolucionarias en el proletariado, fuera capaz de iniciativa, se controla automáticamente a sí misma.”

Los Bolcheviques discernieron rápidamente la importancia de estos órganos en la revolución, tácticamente apostaron por potenciarlo, dotarlos de política revolucionaria, que florecieran y maduraran en todo el territorio, lo cual se correspondía con que estratégicamente vieran a los Soviets como los órganos de la insurrección en la toma del poder y el embrión del poder revolucionario.

Si bien los Soviets y los revolucionarias fueron aplastados por la represión zarista a fines de 1905, fueron las lecciones de aquel álgido año y las organizaciones de masas creadas al calor de la lucha de clases las que perduraron y fueron el sostén material para la insurrección proletaria de octubre de 1917 y el establecimiento del poder soviético.

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